¿Qué es lo que en realidad sucede en el interior de una persona diagnosticada con TLP? ¿Por qué les cuesta tanto manejar sus emociones? ¿Por qué tienen tantos problemas en las relaciones y tanto miedo? ¿El TLP es enfermedad o personalidad? ¿Qué salidas hay para las personas con este tipo de problemas? ¿Existen tratamientos eficaces?
En textos anteriores he intentado dar respuesta a alguna de estas preguntas (http://www.actualpsico.com/?s=TLP). En este post voy a referirme a la “inestabilidad en las relaciones” -que es típica, aunque no exclusiva, del trastorno límite de personalidad (TLP)- desde el punto de vista de dos autores relevantes en este ámbito de la psicología.
Según Marsha M. Linehan, creadora de la Terapia Dialéctico-Conductual, la inestabilidad en las relaciones es consecuencia de la desregulación emocional. La desregulación emocional es la dificultad para manejar adecuadamente las emociones, sin reprimirlas pero sin descontrolarse; se manifiesta por ejemplo en crisis de ansiedad, explosiones de ira, episodios de llanto que parecen no acabar nunca… Además, el descontrol de las emociones tiene un impacto muy negativo sobre la confianza en uno mismo. Esta dificultad con las propias emociones afectaría directamente a las relaciones con otros. Dicho brevemente: si uno no es capaz de tolerar y gestionar sus emociones ni de confiar en sí mismo, es difícil que pueda establecer una relación íntima satisfactoria.