PRESENTACIÓN

La red está llena de información, tanta que es muy fácil perderse en ella. Seguramente lo que pueda escribir ya está dicho en algún otro sitio. Sin embargo, me he decidido a hacerlo porque disfruto con ello y porque, quién sabe, quizás alguien pueda encontrar aquí algo que no habría leído en otro lugar. El propósito de este blog es compartir reflexiones personales e "intercambiar conocimientos" relacionados con la psyché, el alma o el "ser persona". Os invito a enriquecer mis entradas con comentarios, preguntas o sugerencias.



sábado, 29 de septiembre de 2012

Dificultades en las relaciones interpersonales

¿Qué es lo que en realidad sucede en el interior de una persona diagnosticada con TLP? ¿Por qué les cuesta tanto manejar sus emociones? ¿Por qué tienen tantos problemas en las relaciones y tanto miedo? ¿El TLP es enfermedad o personalidad? ¿Qué salidas hay para las personas con este tipo de problemas? ¿Existen tratamientos eficaces?
En textos anteriores he intentado dar respuesta a alguna de estas preguntas (http://www.actualpsico.com/?s=TLP). En este post voy a referirme a la “inestabilidad en las relaciones” -que es típica, aunque no exclusiva, del trastorno límite de personalidad (TLP)-  desde el punto de vista de dos autores relevantes en este ámbito de la psicología.
Según Marsha M. Linehan, creadora de la Terapia Dialéctico-Conductual, la inestabilidad en las relaciones es consecuencia de la desregulación emocional. La desregulación emocional es la dificultad para manejar adecuadamente las emociones, sin reprimirlas pero sin descontrolarse; se manifiesta por ejemplo en crisis de ansiedad, explosiones de ira, episodios de llanto que parecen no acabar nunca… Además, el descontrol de las emociones tiene un impacto muy negativo sobre la confianza en uno mismo. Esta dificultad con las propias emociones afectaría directamente a las relaciones con otros. Dicho brevemente: si uno no es capaz de tolerar y gestionar sus emociones ni de confiar en sí mismo, es difícil que pueda establecer una relación íntima satisfactoria.

Así pues, uno de los primeros y principales objetivos del tratamiento es el aprendizaje de la tolerancia al malestar y de habilidades de regulación emocional. No obstante, no se trata únicamente de “aprender habilidades”, sino de sanar las heridas emocionales que la persona a menudo arrastra desde la infancia y que influyen en su carencia de habilidades y en sus dificultades interpersonales.
Otro modelo, la terapia de esquemas (Jeffrey Young), acuña el concepto de “esquemas precoces desadaptativos” para explicar problemas como la inestabilidad en las relaciones. Desde esta perspectiva, las dificultades relacionales en la vida adulta tendrían que ver con experiencias infantiles de maltrato, abandono físico o emocional o abuso de algún tipo, que conforman en la mente infantil unos “esquemas” o manera de pensar y sentir el mundo y la vida que marcarán las decisiones y experiencias futuras de la persona. Cuando un niño es abandonado, maltratado, o incomprendido y juzgado por alguna característica personal (por ejemplo, su impulsividad o su sensibilidad -que a menudo se confunde con “debilidad"-) o simplemente rechazado por ser y sentir “de manera diferente a los adultos”, crece con una gran necesidad de comprensión y apoyo, a la par que un intenso miedo a seguir siendo abandonado, maltratado o juzgado. Esto le lleva a mantenerse distante en las relaciones, o bien a actuar de manera muy dependiente o "compulsiva" o, lo más frecuente, ambas cosas sucesiva o simultáneamente. La famosa “ambivalencia” de la persona con TLP (de nuevo, insisto, no es un problema exclusivo del TLP sino de muchas personas) tiene que ver con estos impulsos contradictorios: acercamiento (“te necesito mucho”) vs alejamiento (“me aterroriza que me rechaces o abandones”). Esto recuerda mucho al patrón de apego desorganizado…
A menudo, estas conductas guiadas a la vez por la intensa necesidad y por el miedo, provocan finalmente el abandono temido. Los comportamientos “desorganizados”, dependientes u obsesivos en las relaciones y los “abandonos” consecuentes han podido repetirse una y otra vez desde las primeras relaciones de intimidad en la adolescencia, de modo que el patrón de conducta y las expectativas se van reforzando, por repetición.
Otras veces, especialmente cuando la persona fue maltratada o abandonada por sus padres, el miedo es tan grande que, de adulto, no se atreve a establecer una relación íntima, experimentando a veces un terrible bloqueo en la relación con personas del otro sexo; o bien, inicia una relación con una persona que de alguna manera “se parece” a sus padres y acaba siendo maltratado por ella.
Para modificar estos esquemas, esta manera de relacionarse tan arraigada, generalmente es necesaria una terapia profunda, en la que la persona pueda ir poco a poco liberándose de su dolor pasado y de sus miedos presentes y futuros.
En conclusión: la dificultad en las relaciones interpersonales no tiene que ver tanto con características "de personalidad" permanentes y estables, cuanto con un aprendizaje inadecuado y una serie de heridas emocionales que se arrastran desde la infancia. Por tanto, una terapia enfocada a sanar estas heridas y enseñar las habilidades ausentes ayudará a la persona a superar sus miedos y a mantener relaciones íntimas estables y satisfactorias.

2 comentarios:

  1. Hola María.

    Me diagnosticaron TLP hace unos años y gracias al magnífico apoyo del equipo del hospital de Sant Pau puedo llevar una vida dentro de los parámetros normales. En el tratamiento recibido aprendí a gestionar mis emociones de manera correcta, pero eso no implica que no las siga sintiendo. Que no explote ni diga palabras de las que después me arrepentiré no significa que no siga sintiendo lo mismo que antes. Y allí está el problema.

    Si tienes miedo de que te hagan daño, te cerrarás sí o sí en ti mismo. A la mínima que venga alguien que parezca de confianza, te abrirás de par en par. Y al menor signo de traición, o te sumergirás en un desesperado intento de que te hagan caso o serás tú el que rompa la relación por miedo que lo haga el otro.

    Así, a nivel externo llevo una vida normal, trabajo por mi cuenta con un negocio online que me funciona y que me permite interactuar a través de esta pantalla, pero el problema de las relaciones interpersonales persiste y creo que como bien dice el artículo, tiene sus raíces ancladas en mi dolorosa infancia.

    Pero aún así, es peligroso culpabilizar y demonizar a los padres. Ellos también tuvieron sus infancias y si no lo hicieron mejor es porque su nivel de conciencia, conocimientos y experiencia no se lo permitía. Creo que es muy importante que empecemos a responsabilizarnos de nuestras vidas y no echar pelotas fuera.

    En mi caso, existe un problema real de gestión de las relaciones interpersonales, no tanto porque no sea sociable, sino porque soy altamente vulnerable y no sé gestionar asertivamente los conflictos. Mi solución ha sido buscarme un trabajo que me permita vivir lo mejor posible con esta dificultad y dado que se me da bien todo el mundo del desarrollo web me dedico a trabajar desde casa.

    Mi resumen es este: se puede llevar una vida aparentemente normal con TLP y con dificultades interpersonales. Se trata sólo de aprender a gestionar las emociones, responsabilizarse de uno mismo y aceptar que hay cosas en nosotros mismos que forman parte de quienes somos y que no las podemos cambiar.

    Un abrazo!
    Sandra

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    1. Hola, Sandra:
      MUCHAS gracias por compartir tu experiencia, y disculpa el retraso en su publicación. Voy a intentar no alargarme en la respuesta.
      La claridad en tu explicación creo puede ayudar a otras personas y a mí me da luces también sobre algunas cuestiones. Es evidente que has "trabajado duro" y has logrado cambios muy significativos en tu vida, eso también da esperanza.
      Estoy totalmente de acuerdo contigo en que "culpabilizando" a los padres no se llega muy lejos y que es FUNDAMENTAL "responsabilizarse de uno mismo". Mis disculpas si mi entrada daba a entender otra cosa.
      Lo que no comparto, desde mi experiencia personal y profesional (aunque me ha costado mucho llegar a esto), es que el cambio llegue sólo hasta "dejar de hacer" o "dejar de decir" cosas que "sigo sintiendo" o sigo viviendo por dentro. Lo que sucede es que el cambio profundo, el "dejar de sentir" o de vivir por dentro determinadas dificultades, viene después, es mucho más costoso y más lento. Aquí es donde entra el tema de "los padres" o, mejor dicho, "la infancia". Es sólo haciendo un trabajo sobre mis heridas, que arrastro desde la infancia, como puedo cambiar a ese nivel tan profundo, es decir, dejar de sentir el dolor profundo, el vacío, la soledad, dejar de sentirme tremendamente vulnerable o asustada... Evidentemente, esto no se hace "culpando" a nadie, sino como tú dices, responsabilizándome de mí misma; mirando de frente ese dolor, entendiendo (no sólo con la "razón" sino con todo el ser) de dónde viene, escuchando a mi "niña herida"... en fin, haciendo un trabajo de curación de esas heridas.
      Muchos profesionales de salud mental afirman que determinados "trastornos" como el TLP son "crónicos" y lo que se puede es "aprender a manejar..." Yo, al igual que J. Young y otros profesionales, disiento de esta perspectiva y estoy convencida, porque lo "veo", que con una psicoterapia donde se trabaje a un nivel de profundidad suficiente, muchos "rasgos (supuestamente) intrínsecos" desaparecen o se atenúan de manera muy notable.
      Un abrazo también para ti.

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